miércoles, 5 de noviembre de 2008

Mouriño, Accidente o Atentado?

No es sencillo contestar a esta pregunta, aún así daré mi opinión personal acerca del caso.

Hasta el día de ayer existían tres posibles causas del accidente:

1. La avioneta tuvo un desperfecto y simplemente perdió el control y se estrelló.

2. El piloto de la avioneta trató de aterrizar de emergencia, lo cual es un poco improbable porque la calle era angosta, pero sigue siendo una posibilidad.

3. Según vecinos y testigos en la zona la avioneta ya venía incendiándose, y eso provocó su caída.


Estas son las tres posibles causas, que a mi parecer la tercera pudiera ser la respuesta más allegada. Para mí esto fue algo planeado, no intento decir que así fue pero es mi punto de vista, puedo equivocarme. Aún así sigo pensando que no fue casualidad, el evento fue ya casi llegando al aeropuerto, fue en la Ciudad de México, no fue en algún otro lugar solitario o en medio de montañas o valles, fue en un lugar donde llamaría la atención. En la avioneta iba toda una comitiba de sguridad incluyendo al delegado de la PGR entre otros, casualidad? El crimen organizado está realmente organizado. Esto también es parte de lo que afecta nuestra seguridad como ciudadanos, esa seguridad que se ha visto afectada ya desde hace tiempo, cuantos de nosotros no tenemos conocidos o familiares que alguna vez se han visto amenazada su seguridad en algún momento, o la nuestra. Estos sucesos preocupan, ya que cada vez son más seguidos, y lo peor es que lo tomamos como algo normal.

sábado, 25 de octubre de 2008

SILENCIO SOBRE LO ESENCIAL


Jean Guitton publicó ya hace un tiempo un pequeño libro cuyo título es “Silencio sobre lo esencial”, en el cual escribe que en este mundo, se habla de todo menos de lo esencial. Estamos inundados de noticieros, anuncios por todas partes (tv, calle, periódico, etc). Pero nadie hablamos de lo verdaderamente importante, de aquellas cosas en las que creemos, de las que en realidad alimentan y sostienen nuestras almas. Se habla muy poco de Dios, y cuando se hace, es más en forma de crítica hacia los creyentes, sacerdotes, etc; siempre de lo que no nos parece. Cuando nos hemos puesto a pensar o a platicar si en algún momento de nuestras vidas hemos hecho alguna oración ya sea para alguien más o para nuestro beneficio; nos da pena o pensamos que es algo muy íntimo, habrá algunos que no crean en nadie ni en nada, pero a la vez están creyendo en ellos mismo, todo su mundo se centra en ellos. También hablamos muy poco acerca de temas como La Muerte o el sentido profundo del dolor, quien quiere hablar de eso? Y menos ahora en época de crisis! Para qué? Es agregarle más leña al fuego. Alguien habla de lo que realmente pasa por su mente cuando no tiene para pagar su hipoteca o sus deudas? Sabemos que “fulano” de tal tiene deudas pero nunca lo oímos hablar de su dolor o preocupación.

Como seres humanos no nos gusta tocar ciertos temas, es mejor no tocarlos, ya que en bien de la paz y en respeto de las opiniones de los demás es mejor que no afloren cuestiones en las que podríamos no estar de acuerdo. Al final, es el silencio que reina sobre todas aquellas cosas que son las verdaderamente importantes.

¿Por qué ocurre todo esto? Guitton opina en su libro que la causa está "en el peso de ese monstruo anónimo que se llama la opinión. Monstruo más insoportable que el miedo a un Nerón o un Hitler. Cuando el adversario se resumía en un solo personaje, visible, grotesco o feroz, era posible desafiarlo. Pero ya no tenemos que luchar contra un tirano, sino contra una multitud confusa, cuya arma convincente no es un suplicio, sino el silencio. Es cierto; el gran monstruo que hoy pesa y gravita sobre muchas conciencias es precisamente “el qué dirán”. Existe en el hombre actual, salvo excepciones, una especie de obsesión por “ser como todos”. De no ser considerado un bicho raro, miedo a que nos señalen y nos estigmaticen con ciertos calificativos. Si nos preguntan ¿eres un creyente? Respondemos, “Sí, pero no un santo”. Lo afirmamos pero enseguida señalamos la rebaja, no nos vayan a considerar demasiado creyentes. Igual sucede a la inversa, los ateos gozan de llamarse agnósticos, así pueden vivir como si Dios no existiera, pero sin pronunciarse demasiado sobre el asunto. Igual sucede con el amor, por ejemplo, creemos en él pero no demasiado; en el trabajo pero no mucho; en la política pero poco. Es así que se acostumbramos hablar de todo sin hablar de nada. A esto me viene una frase de una niña que dice “Se la pasan hablando todo el día pero no dicen nada”. Bien dicen que los niños tienen en su inocencia mucho de sabiduría.

Todas aquellas que no se platican, se conviven o se comparten, se van disipando, muriendo y desapareciendo en nuestro interior. Es asombrosa esa cobardía que como seres humanos nos invade hacia el que dirán.

Ahora nos ha llegado la hora a nosotros jóvenes adultos, niños viejos de enfrentar esos miedos, de hablar con descaro de lo que uno cree, piensa o ama, siempre con respeto y tolerancia hacia los demás. Pero tendremos que comenzar a hacerlo pronto. Antes de que se nos vacíe el corazón.
Jean Guitton
Filósofo francés nacido en Saint-Etienne el 18 de Septiembre de 1901
Murió en Paris el 21 de Marzo de 1999.

Jean Guitton publicó ya hace un tiempo un pequeño libro cuyo título es “Silencio sobre lo esencial”, en el cual escribe que en este mundo, se habla de todo menos de lo esencial. Estamos inundados de noticieros, anuncios por todas partes (tv, calle, periódico, etc). Pero nadie hablamos de lo verdaderamente importante, de aquellas cosas en las que creemos, de las que en realidad alimentan y sostienen nuestras almas. Se habla muy poco de Dios, y cuando se hace, es más en forma de crítica hacia los creyentes, sacerdotes, etc; siempre de lo que no nos parece. Cuando nos hemos puesto a pensar o a platicar si en algún momento de nuestras vidas hemos hecho alguna oración ya sea para alguien más o para nuestro beneficio; nos da pena o pensamos que es algo muy íntimo, habrá algunos que no crean en nadie ni en nada, pero a la vez están creyendo en ellos mismo, todo su mundo se centra en ellos. También hablamos muy poco acerca de temas como La Muerte o el sentido profundo del dolor, quien quiere hablar de eso? Y menos ahora en época de crisis! Para qué? Es agregarle más leña al fuego. Alguien habla de lo que realmente pasa por su mente cuando no tiene para pagar su hipoteca o sus deudas? Sabemos que “fulano” de tal tiene deudas pero nunca lo oímos hablar de su dolor o preocupación.

Como seres humanos no nos gusta tocar ciertos temas, es mejor no tocarlos, ya que en bien de la paz y en respeto de las opiniones de los demás es mejor que no afloren cuestiones en las que podríamos no estar de acuerdo. Al final, es el silencio que reina sobre todas aquellas cosas que son las verdaderamente importantes.

¿Por qué ocurre todo esto? Guitton opina en su libro que la causa está "en el peso de ese monstruo anónimo que se llama la opinión. Monstruo más insoportable que el miedo a un Nerón o un Hitler. Cuando el adversario se resumía en un solo personaje, visible, grotesco o feroz, era posible desafiarlo. Pero ya no tenemos que luchar contra un tirano, sino contra una multitud confusa, cuya arma convincente no es un suplicio, sino el silencio. Es cierto; el gran monstruo que hoy pesa y gravita sobre muchas conciencias es precisamente “el qué dirán”. Existe en el hombre actual, salvo excepciones, una especie de obsesión por “ser como todos”. De no ser considerado un bicho raro, miedo a que nos señalen y nos estigmaticen con ciertos calificativos. Si nos preguntan ¿eres un creyente? Respondemos, “Sí, pero no un santo”. Lo afirmamos pero enseguida señalamos la rebaja, no nos vayan a considerar demasiado creyentes. Igual sucede a la inversa, los ateos gozan de llamarse agnósticos, así pueden vivir como si Dios no existiera, pero sin pronunciarse demasiado sobre el asunto. Igual sucede con el amor, por ejemplo, creemos en él pero no demasiado; en el trabajo pero no mucho; en la política pero poco. Es así que se acostumbramos hablar de todo sin hablar de nada. A esto me viene una frase de una niña que dice “Se la pasan hablando todo el día pero no dicen nada”. Bien dicen que los niños tienen en su inocencia mucho de sabiduría.

Todas aquellas que no se platican, se conviven o se comparten, se van disipando, muriendo y desapareciendo en nuestro interior. Es asombrosa esa cobardía que como seres humanos nos invade hacia el que dirán.

Ahora nos ha llegado la hora a nosotros jóvenes adultos, niños viejos de enfrentar esos miedos, de hablar con descaro de lo que uno cree, piensa o ama, siempre con respeto y tolerancia hacia los demás. Pero tendremos que comenzar a hacerlo pronto. Antes de que se nos vacíe el corazón.
Jean Guitton
Filósofo francés nacido en Saint-Etienne el 18 de Septiembre de 1901
Murió en Paris el 21 de Marzo de 1999.

Jean Guitton publicó ya hace un tiempo un pequeño libro cuyo título es “Silencio sobre lo esencial”, en el cual escribe que en este mundo, se habla de todo menos de lo esencial. Estamos inundados de noticieros, anuncios por todas partes (tv, calle, periódico, etc). Pero nadie hablamos de lo verdaderamente importante, de aquellas cosas en las que creemos, de las que en realidad alimentan y sostienen nuestras almas. Se habla muy poco de Dios, y cuando se hace, es más en forma de crítica hacia los creyentes, sacerdotes, etc; siempre de lo que no nos parece. Cuando nos hemos puesto a pensar o a platicar si en algún momento de nuestras vidas hemos hecho alguna oración ya sea para alguien más o para nuestro beneficio; nos da pena o pensamos que es algo muy íntimo, habrá algunos que no crean en nadie ni en nada, pero a la vez están creyendo en ellos mismo, todo su mundo se centra en ellos. También hablamos muy poco acerca de temas como La Muerte o el sentido profundo del dolor, quien quiere hablar de eso? Y menos ahora en época de crisis! Para qué? Es agregarle más leña al fuego. Alguien habla de lo que realmente pasa por su mente cuando no tiene para pagar su hipoteca o sus deudas? Sabemos que “fulano” de tal tiene deudas pero nunca lo oímos hablar de su dolor o preocupación.

Como seres humanos no nos gusta tocar ciertos temas, es mejor no tocarlos, ya que en bien de la paz y en respeto de las opiniones de los demás es mejor que no afloren cuestiones en las que podríamos no estar de acuerdo. Al final, es el silencio que reina sobre todas aquellas cosas que son las verdaderamente importantes.

¿Por qué ocurre todo esto? Guitton opina en su libro que la causa está en el peso de ese monstruo anónimo que se llama la opinión. Monstruo más insoportable que el miedo a un Nerón o un Hitler. Cuando el adversario se resumía en un solo personaje, visible, grotesco o feroz, era posible desafiarlo. Pero ya no tenemos que luchar contra un tirano, sino contra una multitud confusa, cuya arma convincente no es un suplicio, sino el silencio. Es cierto; el gran monstruo que hoy pesa y gravita sobre muchas conciencias es precisamente “el qué dirán”. Existe en el hombre actual, salvo excepciones, una especie de obsesión por “ser como todos”. De no ser considerado un bicho raro, miedo a que nos señalen y nos estigmaticen con ciertos calificativos. Si nos preguntan ¿eres un creyente? Respondemos, “Sí, pero no un santo”. Lo afirmamos pero enseguida señalamos la rebaja, no nos vayan a considerar demasiado creyentes. Igual sucede a la inversa, los ateos gozan de llamarse agnósticos, así pueden vivir como si Dios no existiera, pero sin pronunciarse demasiado sobre el asunto. Igual sucede con el amor, por ejemplo, creemos en él pero no demasiado; en el trabajo pero no mucho; en la política pero poco. Es así que se acostumbramos hablar de todo sin hablar de nada. A esto me viene una frase de una niña que dice “Se la pasan hablando todo el día pero no dicen nada”. Bien dicen que los niños tienen en su inocencia mucho de sabiduría.

Todas aquellas que no se platican, se conviven o se comparten, se van disipando, muriendo y desapareciendo en nuestro interior. Es asombrosa esa cobardía que como seres humanos nos invade hacia el que dirán.

Ahora nos ha llegado la hora a nosotros jóvenes adultos, niños viejos de enfrentar esos miedos, de hablar con descaro de lo que uno cree, piensa o ama, siempre con respeto y tolerancia hacia los demás. Pero tendremos que comenzar a hacerlo pronto. Antes de que se nos vacíe el corazón.
Jean Guitton


Filósofo francés nacido en Saint-Etienne el 18 de Septiembre de 1901
Murió en Paris el 21 de Marzo de 1999.

viernes, 10 de octubre de 2008

Cuidado No Caigas en la Zona de Comfort!

.zona.de.comfort.

La zona de comfort es aquella en la que usualmente los seres humanos caemos cuando las situaciones en nuestro alrededor se vuelven generalmente monótonas, aburridas y/o predecibles. Estamos tan acostumbrados a nuestro entorno que cuando sucede algún suceso inesperado nos volvemos locos, nos bloqueamos mentalmente y a veces sin razón solo por pequeños detalles. En ese preciso momento estamos fuera de nuestra área de comfort, por eso reaccionamos de una manera hasta violenta, no me refiero a pelear sino a nuestra forma de hablar, nos expresamos con más irritación y hasta que no resolvemos el problema regresamos a nuestra zona de comfort.

Sabiendo esto, deberíamos ( yo me incluyo), de actuar, salir de esa zona de comodidad y preguntarnos como podríamos mejorar nuestra situación actual, y así nos será más fácil el cambio, y no tendremos tanto enojo y apatía cuando tengamos que cambiar por fuerza cuando ya no tengamos otra opción. Cabe mencionar que como seres humanos tenemos una cierta visión de nuestro futuro y muchas veces cunado visualizamos hacia el futuro predecimos que pudiera pasar esto o aquello, pero no hacemos nada y cuando sucede aquello que visualizamos, nos enojamos con nosotros mismo sabiendo que pudimos haber hecho algo al respecto.

Si quieres saber más acerca de este tema te recomiendo el siguiente artículo.

jueves, 9 de octubre de 2008

Fin del Capitalismo


Hoy leí en el periódico (el cual no acostumbro a leerlo tan seguido) un artículo del señor Sergio Sarmiento, en el cual menciona una frase muy buena la cual dice así "La mayoría de las crisis financieras...han venido precedidas por periodos de euforia económica, gasto excesivo y una expansión del crédito" (Guillermo Ortiz - Banco de México) Esta frase me hizo pensar en la anterior crisis que vivmos en México por aquellos años del'94, yo tenía 16 años, mi papá tiene todavía un negocio familiar y en aquel entonces, poco antes de que se manifestara la crisis del 94, mi padre estuvo a punto de entrar en bancarrota, inmediatamente después, comenzó a tener un super auge que duró casi hasta el año 2000. Apartir de ahí la situación a estado bien pero desde hace dos años la situación no ha sido así. En este momento de crisis, el negocio familiar empieza a tener un ligero repunte, será el inicio de una etapa de auge? Solo el tiempo lo dirá, pero estoy empezando a creer en las palabras del señor Guillermo Ortiz.

Bueno, para regresar un poco al tema del título, en su artículo el señor Sergio menciona que este desastre es producto de una falta de regulación sobre los sistemas financieros. Lo que él argumenta es que Estados Unidos tiene regulaciones financieras laxas (ligeras o poco rígidas) y Europa por el contrario tiene regulaciones duras e intervencionistas; si esto último es verdad por qué Europa está viviendo también la crisis? La verdadera causa de la crisis financiera no se debe a una regulación financiera laxa sino a una política monetaria y fiscal excesivamente laxa en los Estados Unidos. Toda "burbuja" (crisis) es el resultado de un exceso en el crédito y en el consumo. En este caso con las hipotecas y las bolsas de valores. Este tipo de políticas incentivaban a la gente a no ahorrar, ya que tener dineor en el banco era lo mismo que perderlo paulatinamente, de esta forma la población prefería gastarlo que guardarlo.

Las Oportunidades de la Crisis: no existe dineor gubernamental que pueda ayudar a un país en quiebra, en este caso, el gobierno debe mantenerse al margen y dejar que los inversionistas tarde que temprano vean las oportunidades de inversión que hagan que la economía resurja eventualmente. "Todas las crisis son Oportunidades"

martes, 7 de octubre de 2008

¿En qué me conviene comprar en Pesos o Udis?

Esta pregunta la contestaré con otra pregunta:
¿Ganas en pesos o en udis?
Creo que la respuesta es sencilla, elige siempre pesos, las udis son siempre peligrosas a mi parecer ya que estan basados en la inflación (aumento de precios en canasta básica y otros productos). Este año la inflación rebasará los niveles a los que nos tenía acostumbrados el Banco de México por lo tanto las mensualidades de aquellas personas con créditos en udis aumentarán. Es recomendable dentro de lo posible reestructurar las deudas de udis en pesos, infórmate con algún ejecutivo de tu banco o institución financiera para más información.

¿Qué es Buró de Crédito?

Es una Sociedad de Información Crediticia en México, que se dedica escencialmente a proporcionar información acerca de todos los usuarios o consumidores y su comportamiento a través del tiempo, calificándolos tomando en cuenta puntualidad de compromisos, así como también el atraso o incumplimiento de algún crédito, financiamiento, préstamo ó servicio. Si quieres saber tu estatus en el Buró de Crédito puedes ingresar a la página oficial aquí.

¿Qué es una caja de ahorro?

Una caja de ahorro es una entidad de crédito similar a un banco, con la diferencia de que tiene entre sus objetivos el interés público. En particular, suele dedicar parte de sus beneficios a actividades de tipo social y cultural. Ya que estan dedicados más a las clases sociales con menor acceso a los bancos, suelen tener créditos más atractivos y más especializados que un banco.